¿Cuánta agua debe beber tu gato?

La hidratación es fundamental para el bienestar de nuestro gato, sobre todo, durante el verano. Cuando el mercurio del termómetro se dispara, es momento de observar a nuestra mascota y comprobar que siempre tenga su cuenco lleno de agua fresquita para que pueda beber cuando el cuerpo se lo pida.

Los gatos, concretamente, no son muy amantes de los líquidos pero es importante recordar que, a pesar de eso, el agua es importante para evitar que nuestro animal sufra una insolación.

 Debemos tener en cuenta que los perros y los gatos visten un abrigo de forma permanente y a menudo no soportan tan bien el calor como nosotros, los humanos. De hecho, ellos únicamente tienen glándulas sudoríparas, las que favorecen la eliminación del calor, en las almohadillas de las patas. Y si además de eso, le añadimos que nuestras mascotas no beben todo el líquido que necesitan, sus riñones intentarán “ahorrar” agua y reducirán la cantidad de líquido expulsado por el cuerpo.

 

¿Cómo puede producirse la deshidratación de una mascota?

La forma más sencilla de que tu animal se deshidrate es, directamente, si no bebe la cantidad de agua que necesita. Esto puede deberse a que no se le rellene suficientes veces al día el cuenco o a que exista competencia con otros animales por conseguir más agua. Al aumentar las temperaturas, el agua se convierta en un recurso anhelado y tus mascotas pueden estar dispuestas a luchar por ella. Si observas que uno de tus animales es más dominante que otro, distribuye más cuencos en distintos lugares para evitar que tu gato se quede sin beber.

Signos de deshidratación

La deshidratación hace que la piel pierda la elasticidad, por lo que tardará más en recuperar su forma. Si quieres comprobar el estado hídrico de tu gato, tira con suavidad de la piel de la nuca de tu gato y suéltala; debería volver rápidamente a su lugar. En los casos leves de deshidratación pueden corregirse con bastante rapidez proporcionando a la mascota líquidos para beber. En algunas ocasiones, puede llegar a ser necesario administrar los líquidos directamente al torrente sanguíneo de la mascota a través de un gotero, si existe alguna razón por la que no pueda beber o no pueda absorber los líquidos lo bastante rápido a través del sistema digestivo.

Otros signos de que tu mascota puede sufrir una deshidratación grave son los siguientes:

 

•  Un elevado ritmo cardíaco.

•  Encías y boca secas y pegajosas.

•  Ojos hundidos.

•  Orejas y patas frías.

Durante los meses de más calor, mantente bien atento a la cantidad de agua que bebe tu gato. Eso sí, en el caso de que observes alguna anomalía, no dudes en consultar con un veterinario lo antes posible. La hidratación es uno de los factores más importantes para que nuestro gato pueda disfrutar del verano también, a pesar de las altas temperaturas.